Mis letras versadas

Mis letras versadas

martes, 29 de septiembre de 2015

Retoma su pincel



Es tierno amanecer en el ocaso
de pétalos que caen sutilmente,
despiden el verano simplemente
y acogen pintoresco su parnaso.
La musa va traviesa sin retraso
retoma su pincel con alborozo,
bien sabe bendecir en cada esbozo 
el arte del espíritu insurgente,
supremo en la mirada vehemente
en tanto vitupera en pleno gozo.

La brisa del otoño se anticipa
se pierde entre cipreses y pinares,
confunde melodías y cantares
e irrumpe en el edén que se emancipa.
El ciclo del amor que nos equipa
presume su quimera más lozana 
las perlas del rocío en la mañana
ofrecen su placer entre colores,
vertiendo la acuarela de primores
que inspiran su más bella filigrana.









                                        

martes, 22 de septiembre de 2015

Regala una esperanza



Besado por el alba matutina
se inspira más allá sin artilugios,
el vástago bohemio que en lo absurdo
 regala una esperanza entre sonrisas.
Y es más que un sortilegio la ambrosía
que deja junto al céfiro travieso,
ofrece una oración al universo
y exhala su promesa peregrina.


La niebla se disipa repentina,
el hálito de otoño me estremece,
lo siento en la añoranza que precede
al roce de miradas y caricias.
Y es más que una quimera compartida
de anhelos, confidencias y arrebatos,
es tierno amanecer en el ocaso 
besado por el alba matutina.








jueves, 10 de septiembre de 2015

Te siento vivo



Invaden los desvelos insomnios desmedidos
anhelos de mis noches sin sombras entre besos,
invaden tantas cosas que alcorzan los recuerdos
en tanto en un diluvio de ocasos me resisto.
Quizás no es suficiente la noche y me resisto,
se anula mi conciencia, se aliena sin sosiego,
acoso a la distancia me pierdo sin consuelo
y en medio del aciago bregar te siento vivo.

Asumo la añoranza que encumbra laberintos
y sé que aunque anochezca el Sol sigue despierto,
no muere entre penumbras la lira de algún verso
y el rostro de la luna comulga en mi destino.
Es más que una esperanza, crepuscular testigo
del tórrido romance y el délfico apogeo,
guardianes nigromantes del Cénit del deseo,
frenéticos abrazos danzando en nuestro idilio.

Virtuales arrebatos, reproches y caprichos,
alianzas compartiendo quebrantos, desconsuelos,
intrigas, confidencias, albricias, sortilegios 
y en medio del aciago bregar te siento vivo.
Invaden los desvelos insomnios desmedidos
conspiran las miradas, susurran los silencios
prendidos del orgasmo, vitales nuestros cuerpos
destilan el aroma crucial entre  suspiros.