Mis letras versadas

Mis letras versadas

miércoles, 23 de julio de 2014

Hiladas y señales

Alcanzando estrellas

Asumo el cansancio y el dolor que deja
la huella profunda de la despedida,
temores que duelen pero que no humillan
si al final el miedo revela sorpresas.


Declive y ocaso, renuevo o quimera,
senderos del alma que escriben su encanto
con perlas de sueños y pesar del llanto,
madrigal de auroras que alcanzan estrellas.


Presumo el talento de la musa inquieta
que atrapa entre versos la ilusión divina,
me asusta la noche de ingrata utopía
llena de espejismos en cumbres de esperas.


Respiro el aroma de la lira intensa,
que vence el abismo de la infiel cascada
del Nadir incierto de sombras extrañas,
abriendo horizontes: rompiendo cadenas.






Señales
 
Sorprenden señales azules idilios
y el ocre del alma marchita enajena,
mientras los vestigios de ansiadas quimeras
son como pinceles que alcorzan genuinos.
 
 La lluvia cansina domina en los bosques
delira su llanto gimiendo irascible,
mientras un espectro de anhelos sublimes
irisan cascadas por el horizonte.
 
Señales que temen rencores pasados
de tiempos vividos y amores discretos,
mientras en las sombras de endrinos desvelos
hay crisol de gozo, renuevo y verano.
 
Aroma de fresnos, castaños, abetos,
arces, madreselvas danzan su aventura,
mientras la ventisca traviesa y adusta
atrapa colinas de hiedra y romero.
 
Indemnes señales, libres de atavismos
tremolan inquietas en la despedida,
mientras el ocaso bohemio entre enigmas
guarda en el silencio su azar peregrino.
 
 
 
 
A veces
 
A veces me domina el espejismo
en noches de repente sortilegio,
si augura un sentimiento en el abismo
 la ilusa inspiración cual privilegio.
 
 Y sé que no coincide el peregrino
instante del amor  y el cautiverio,
sagrado en el gozar del clandestino
suspiro redentor del adulterio. 
 
En tanto desafiantes los desiertos
que frisan ilusiones cristalinas,
alaban repentinos los aciertos
del tierno madrigal en las colinas.
 
Y siento que el ocaso se ilumina
si arropa en la constancia la ternura,
en tanto mi crepúsculo domina
la sombra que conquista su aventura.
 
A veces es mejor errar al viento
dejando su atavismo entre la brisa.
A veces lo genuino del talento
concibe en el averno la sonrisa.
 
 
 
 

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