Mis letras versadas

Mis letras versadas

jueves, 31 de mayo de 2012

Cuentan que el bosque lloraba.




Cuentan que el bosque lloraba
 si la veía partir,
en solitaria llamada
en cada luna de abril.

 Cuentan que el llanto dejaba
huellas de extraño primor,
cuando la noche apagaba
en el lucero su voz.

Cuentan que el velo dejaba
en cada paso una flor
y el nenúfar se cerraba
con su lamento de amor.

Siente la noche el vacío
en su silencio fatal,
cuando el fugaz desatino
va sentenciando el final.

Cuentan que el canto del hada
en su periplo de azar,
 era plegaria y romanza
de solitaria deidad.

Cuentan que el bosque lloraba
en su desvelo silente,
sobre el sendero de rosas
aquella noche celeste.

 

Y el alquimista  que cuenta
de la ilusa despedida,
entre las sombras discretas
de la luna  y de su enigma,
 sabe del canto del bosque y del amor que le inspira,
cuando el llanto de sus ramas:
dejan sus huellas divinas.

















martes, 29 de mayo de 2012

Silvestres los azares


Frescor y amanecer, aromas  y detalles,
silvestres los  azares matizan  su hermosura
y tibias arboledas enredan con donaire
murmullo de la brisa que azota su espesura.

Es magia de paisaje que adula y se enamora,
del trino de las aves y el canto de la luna.
Es tierna la algazara de setas y amapolas
y arpegios de cascadas despiertan su dulzura.

Ternura ponderando el nimbo que amanece,
cenefas del camino sus huellas van dejando,
ungiendo entre la hierba el verde que estremece
traviesas esperanzas y atávicos legados.   

Frescor de la mirada tan suave que seduce
la fuerza que conspira divino compromiso,
consagra en su deleite visiones que presumen
de efímeras nostalgias y auroras de suspiros.


Se aflige la alborada si el tiempo se ha perdido,
se aferra a la esperanza del blanco que se esfuma.
Silvestre en sus azares sujeta su destino,
errática y bohemia, loable en su hermosura.








jueves, 24 de mayo de 2012

El silencio nos habla.

Oquedad del silencio que supera las dudas,
en el vacuo vacío del trivial desengaño.
Nimiedad del cariño compartido en penumbras
y el desierto secreto que reserva callado.

Omisión que enmudece el sentido divino,
cual prudencia que acalla las palabras del alma.
Desafío silente del azar y el destino
cual afasia discreta del reposo y la calma.

El sosiego del verbo que me habla en tus ojos
necesita el abrazo del silente deseo.
Las palabras se pierden en el nimbo de antojos,
si al mirar tus anhelos resplandecen mis sueños.


Es loable la entrega cuando besas mi aliento
en la intensa mirada que contemplan las almas.
Es ardiente el instante de palabras al viento,
si el silencio nos habla consagrando su alianza.




martes, 22 de mayo de 2012

Descubro mi universo en un poema.



Descubro entre mis versos el refugio
que anida en sus espacios la mirada,
el sorbo del aliento taciturno
y el casto despertar de su palabra.

Escucho el corazón entre las letras
y el silfo poderoso de su magia,
descubre el alma limpia de tristeza
que escribe su primor cada mañana.

Endecha del camino en el silencio,
atávico sendero de mi alma
que escucha en el refugio de los versos
la  saga poderosa de palabras.

Hazañas perpetuadas en las letras
cobijan las leyendas conspiradas,
de errantes peregrinos y profetas :
bohemios soñadores de esperanzas.


La interna soledad que va marchita
de lóbregos recuerdos del ocaso,
libera su agonía en poesía,
destierra el yermo absurdo del fracaso.


Descubro el universo en mi poema
que busca el romancero de los sueños
y en el compendio amado de mis letras,
reserva el florilegio de los versos,
el cálido refugio  que alimenta:
el numen del azar y sus misterios.






sábado, 19 de mayo de 2012

Allá en la lejanía.


 
Allá en la lejanía las luces son plegarias,
que rompen con las olas espumas de añoranzas.
Se pierden entre nubes cual rayos de nostalgias
y elevan los instantes retados de esperanzas.

Azul el horizonte perdido en la distancia,
admiro en lo lejano la mágica algazara
de espumas que en las olas, revelan sus cascadas
de blancas ilusiones y verdes esperanzas.

El eco del silencio es arpa entre las aguas
que irrumpe el horizonte con notas de alabanzas,
es melodía intensa que llora en su romanza,
el canto de la ondina cual aria de su alma.

Las sílfides del aire se besan con el viento,
espléndido horizonte que inspiran los arpegios
del piélago divino que alivia en el destierro,
el eco de la ausencia que abraza su silencio.


Allá en la lejanía emerge una quimera,
desprende generosa  su incógnita secreta.
 Compendio de plegarias y arcanas las endechas,
disipan las nostalgias de lúgubres ausencias.


Tonada de mis versos censuran anatemas,
el eco de un romance alivia la tristeza
y observo en lo lejano visión de mi leyenda,
 el mar de la esperanza que abraza mi poema.

jueves, 17 de mayo de 2012

Valiente del destino

Yace el amor junto a la rosa, enredando las espinas con su velo azul. Yace paciente entre las sombras con lágrimas de sangre y entre dos mundos, dos realidades, dos pasiones. Yace y suspira, siente la calma del silencio y la ira del reproche. No se amilana cuando le ignoran, ni se sonroja cuando le adulan, sigue enredado entre las rosas y las espinas, sangrando lentamente pero siempre dispuesto a esperar en medio de la noche y de las sombras, ese amanecer de luces verdes. Yace en todas partes, se siente poderoso en la victoria y otras  tantas incomprendido, intolerante, inaceptado, entre dos mundos, dos realidades, dos pasiones: Valiente del destino y eterno Peregrino. 


Aquí yace el valiente del destino
con velo de justicia entre las sombras,
yace el amor, latente y peregrino
y en  yerma soledad lloran las rosas.

Siente escapar su aliento en el camino
llagando el corazón que sangra sus intentos,
yace el dolor cansado, incomprendido
en sendas tan distantes, cual piélago de sueños.

Sabe luchar, más siente que se imponen
el odio y la maldad que asfixian y mutilan,
sabe mirar el alma  que se esconde
cobarde del bregar, punzando sus heridas.

Yace el amor con magia de retoques
y calma su ansiedad el eco que lo anima,
yace dispuesto anclando entre sus montes
buscando el pedestal glorioso de su estigma.

 
Yace en sudario primor de la fortuna,
 guerrero en el ocaso y Apolo del suspiro,
yace el amor diamante en la locura,
romance del dolor y eterno peregrino.











miércoles, 16 de mayo de 2012

Regalo de vida



La vida me regala una sonrisa
si atrapo entre mis sueños sus quimeras,
la vida me regala sus promesas
besando entre mis letras su utopía.

Regalo que amanece cada día
en cumbres desafiantes y proyectos,
en diáfanas mañanas consentidas
ó en sombras del crepúsculo desierto.

Más siempre es despertar entre las rosas
el vástago universo de los sueños,
buscando entre el pasado de memorias,
los pétalos callados en mis versos.

La lira que me alcanza con su magia
atrapa el universo entre mis dedos,
la pluma del cansancio y la añoranza
cual piélago profundo de secretos.

Más siempre el corazón clama virtuoso
el frágil suspirar  de su aforismo
 y fluye en las cascadas silencioso,
surtiendo sus adagios de lirismo.

La vida hace su ofrenda cotidiana
y reta en los azares del destino,
albur del regocijo en la esperanza
y efímeros lamentos compartidos.

Regala entre la sombra una sonrisa
la vida que bendice sus promesas,
depura en el silencio cual alquimia
etéreo frenesí de sus quimeras.

viernes, 11 de mayo de 2012

Florecer del Mes de Mayo



Mayo viste de esplendor la PRIMAVERA
con la gala de una rosa y su donaire,
tulipanes y amapolas lisonjeras
y el cantar de los sinsontes en los valles.

Mayo viste de esplendor cada ribera,
las cascadas del amor surcan los lares
las gaviotas traen la brisa mañanera
y el aroma del salitre de los mares.

Mayo  sabe en el misterio su promesa
del remanso maternal que nunca muere,
sabe a flor la plenitud de la existencia
y a la excelsa lealtad que lo conmueve.

Mayo deja en  cada vado de su tiempo
el estigma de esa entrega sin censuras,
que concibe como historia cada sueño
aliviando sin remilgos las angustias.

Mayo viste de colores sus pinceles
 vitoreando el resplandor de su linaje
y entre lirios, azucenas y claveles,
mariposas van surcando los ramajes.

Romerías y campiñas de arboledas
con el trino que amanece sin recato,
engalanan la brillante Primavera
y el materno florecer del Mes de Mayo.

domingo, 6 de mayo de 2012

Pincel de mi poema



 Pinceles de mi alma que dibujan
en versos los cantares del silencio,
pinceles que acompañan mis desvelos
y visten de colores las angustias.

Pinceles que deslumbran las miradas
del suave descansar de las promesas,
el tierno despertar de las mañanas
y lágrimas cansadas de tristezas.

Pinceles del poema que vislumbra
visiones y espejismos de mis sueños,
cascadas de pretéritos del tiempo
y luces irradiando  en la penumbra.

Pinceles que dilectos extrapolan
sublime dimensión de lo divino,
pinceles del auténtico lirismo
y cómplices genuinos de su historia.

Pinceles que matizan  mi esperanza,
espléndida armonía que me invoca
al óleo de las letras que me alcanza
y al eco de las musas seductoras.

Pincel de mi poema que me abraza
remedio del dolor y la nostalgia,
pincel de poesía en la algazara
y azares del versar  en la distancia.





















viernes, 4 de mayo de 2012

Caminos y distancias



Caminos y distancias recorridos
que dejan en sus huellas sentimientos,
orfebres ataduras de los tiempos
nostalgias y placeres compartidos.

Distancias que separan los intentos
del ímpetu arrebato en el delirio,
fronteras de recuerdos que  en el tiempo
se alejan de quimeras y espejismos.

Senderos que distinguen los ocasos
que mueren con la tarde y sus memorias,
caminos que en el verde de los campos
adornan de esperanzas cada historia.

Primores que transitan nuevos retos
cual páginas que inspiran desafíos,
destierros que confinan en su averno
auroras de recuerdos y suspiros.

Caminos que se cruzan nigromantes
y azares tentadores del olvido,
fecundan visionarios los instantes
cual nobles sortilegios del destino.


Recorren los remansos y praderas
distancias que conjuran sus remilgos
y el tiempo en el periplo que no espera:
recoge su cosecha en los caminos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Amaneces en mi vida: Siempre Madre

Amaneces en mi vida cada instante
resplandor es la ternura que estremece,
la sublime sensación de cobijarme
en el seno maternal que nunca muere.

Te presentas en  mi delfos sin distancias,
no hay vacíos si tu alma me sostiene
con la cálida sonrisa que en el alba,
acaricia cada instante que amanece.

Eres mami, ese aliento que da vida
hay hechizo en tus palabras cotidianas,
en la mágica ilusión de tu sonrisa
y en la sabia sensatez de tu mirada.

Eres musa delicada entre las rosas,
tan virtuosa te contemplo en los detalles
que las huellas del primor de cada instante,
van dejando en el sendero sus memorias.

Siempre alerta, siempre firme, siempre madre,
elegancia  en el andar,  fuerte y serena
tu elocuencia resplandece en el donaire
y el lenguaje de tus ojos es luz de estrella.

En el vástago universo te presiento
tan genuina, madre mía y sin descanso,
cuando siento en la tristeza de mi ocaso
que el regazo de tu seno es mi consuelo.

Amaneces siempre tierna en cada beso
suspendido en el exilio que separa
nuestras vidas, más tu amor surca mi cielo,
 en el templo maternal de la esperanza.




martes, 1 de mayo de 2012

Sentada junto al mar



Sentada junto al mar

Sentada junto al mar, con besos en el alma,
la vasta intensidad del cielo ante los ojos
y oasis de palabras cual perlas en el alba...
irrumpen el desierto atávico de asombros.

Sentada entre las sombras azules de la nada
tocada por la brisa que húmeda le abraza,
divina soñadora, dilecta en la esperanza
y azares inasibles mitigan las nostalgias.

Sentada junto al mar perdida en su donaire,
azul de inmensidad, misántropo divino,
escribe sus memorias en velos cautivantes
de célicos intentos y sueños compartidos.

El halo del insomnio que vence las tinieblas,
conspira en su desvelo el hálito poeta
y céfiros destellos inspiran con sus letras
el mundo de los versos testigos de su entrega.

Sentada entre recuerdos de húmedas sonrisas
el indeleble arrullo de olas como enigmas,
cautivan las postreras quimeras sibilinas,
cual canto que armoniza arcano entre las rimas.

Sentada junto al mar regresa la alborada,
recoge en su cabello la brisa y la fragancia
testigos del desvelo, salitre de su alianza:
cual piélago de versos y oasis de palabras.