Mis letras versadas

Mis letras versadas

viernes, 4 de noviembre de 2011

Así son los recuerdos.

Una canción de antaño, movió toda mi alma esta mañana. Que lindo recordar eventos que se anudan en la garganta, y se nos escapa alguna sonrisa picaresca ó alguna lagrimita lastimera empaña sutilmente la mirada. Son días así, en que cualquier pequeñez nos evoca algún pretérito de sueños lejanos en el tiempo, pero que al sacudir el polvo parece estar vivito en el recuerdo cercano del silencio. Así son los recuerdos, en la nimiedad placentera de un pasado ó en la frustración plañidera y quejumbrosa que nos hiere, están ahí vivos, sacados del cofre de evocaciones y listos para poner en su lugar cada detalle, acercarlos al presente, enlazarlos con alguna melodía que nos habla con sus letras, de alguna persona en especial, de el palpitar del primer amor de adolescente ó algo relacionado con la moda de la época vivida ó con algún evento que marcó el tiempo de instantes y momentos inolvidables, como un instintivo e involuntario reflejo de nuestro inconsciente. Una amiga escribe sus memorias y nos acerca a ese pasado adolescente, carcajadas del alma se escapan con aires de juventud aguantadas en el tiempo, atando y recreando vivencias con la picardía de su estilo y la elocuente intención de su palabra, vistiendo de lozanía los instantes perpetuados en la memoria que se enriquecen con el vivir del día a día y se nutren de la sabiduría que nos hemos ganado,  al decir de su palabra... a golpe de martillo.
 Hoy esa canción hizo una ofrenda a la evocación y a sus misterios, pactó con el surtidor de la esperanza, y cual vuelo invisible de un ángel transformó la leyenda suspirada de recuerdos en esta obra sublime del amor, que es compartir lo mejor de nuestras vidas y atrapar instantes en el espacio insospechado de las letras.




Recuerdos y suspiros  de un tiempo sin olvido,
para borrar los miedos y rellenar vacíos
más allá de silencios y de versos perdidos.

 

Historias de un pasado complejo y creativo,
en campiñas de almas y palmares de abrigos,
con sinsontes cantando suspiros de bohíos .

Pétalos marchitos guardados en los libros,
versos dedicados como fieles testigos
de un alma enamorada de anhelos y delirios.

Recuerdos que navegan los mares del destino
de sueños de poetas en lugares distintos
con heridas del alma lavadas con suspiros
de esa palabra amada que supera el olvido.

Historias que contadas son huellas de un camino
sellado con la audacia de un tiempo sin hastío
de joven esperanza y versos compartidos
que cultivaron almas en sabio desafío.





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