Mis letras versadas

Mis letras versadas

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Descubierto en la mirada.


Nacen dudas si al hablarte
hay vacío en tu mirada,
si entornas los ojos fríos
sin decir nada de nada.


Crecen dudas hay motivos
para aligerar el  alma,
cargada de tantas penas
sin decir nada de nada.


Los ojos hablan sinceros
cuando está celosa el alma,
respuestas con desconcierto
reflejan desesperanza.


Crece el tedio, las angustias
mil preguntas escapadas
y el tiempo raudo, marchito
busca auxilio en tu palabra.


No me esquives, no te escondas,
ve de frente sin falacias,
no disculpes la mentira
con sofismas que abaratan,
la verdad regia y genuina 
del torrente de tu alma.
 

No te quedes en la sombra
 del vacío de la nada,
viste tu esencia de aurora
 descubierto en la mirada,
para trascender sin miedo
 cada respuesta apagada,
con la palabra que asombra
  calmando dudas lloradas,
cuando al mirarme los ojos:
 tú me digas que me amas.

martes, 29 de noviembre de 2011

En el albor de un verso.

Blanco de nieve cubre el horizonte lleno de luces.  Manto de espuma se acumula en la cima del punto más elevado del estado. Regio se empina Monte Hood, en las Cordilleras elevadas de Las Cascadas, todo bello, brillante en la inmensidad de un cielo claro, tan claro que la luna se hace azul entre el brillo y el resplandor que la corteja. La noche se viste de blanco,  el velo nupcial lo cubre todo, cada rincón se matiza con el brillo de las diademas que caen silenciosas, sin que nada ni nadie lo pueda impedir.  Caprichoso antojo de la naturaleza que se divierte y se regocija con sus misterios, dejando abierta la infinita puerta de la imaginación y de las letras del poeta, que rima sus axiomas y adorna cada enigma con la mágica seducción de los versos .
Luces de guirnaldas alternan con el brillo de la noche, espesa alfombra blanca  censuran las huellas y se enfada  cuando mis pasos rompen el místico edredón que se acomoda y se extiende. Las ramas secas quedan adornadas con ingenuas figuras irregulares, como petrificados brazos extendidos al viento, que esta noche está tranquilo, calmado, solo contempla la mágica faena de la novia que enamora en cada toque al inefable suspiro de la noche.
Nieve encantada por la seducción de la luna que azul se postra ante la mística llegada de la novia,con terciopelo de estrellas y diademas brillantes en el cabello blanco y despeinado. Mis ojos se deslumbran ante el encanto, bufandas sacudidas al espacio invaden la soledad cual melodías de seráficos ensueños.
Un ángel me toma de la mano , sus ojos de luceros,  se pierden en  la lejanía del horizonte bello. A lo lejos la magestad del Monte Hood, todo de  blanco como caballero  empíreo y supremo, que divino se eleva como buscando al cielo. Y en brazos del ángel, regreso sigilosa   al cobertor que guarda entre penumbras la suavidad sublime de otro sueño .


El blanco de la nieve  me seduce
y un sueño se me escapa ante su magia
melódico, sublime en su espejismo,
cual ángel del lucero en la alborada.


El ángel de mi verso se conmueve
poético  en la metáfora inefable,
y ascético en el enigma inescrutable
se inspira al contemplar cada detalle.


El cielo mistifica su mirada
y el nimbo del seráfico universo,
dibuja en cada letra de mi verso
celeste el horizonte de un lucero.


El sueño que viajero y peregrino
dejó huellas de nieve en lo que escribo,
vistió de azul  el halo del lirismo
cual místico destello de su hechizo.


La luna con el ángel de mis sueños
inspira en su desvelo la tonada,
 rimando los acordes de mi alma
la tierna melodía en cada verso.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Y se hizo la magia.

La intención quedaba errante en la discordia . No había salida ante las dudas pendencieras. El horizonte conspiraba contra la angustia tensa y fastidiosa de la necedad.  Era preciso un ápice de entendimiento y de cordura  en el instante crucial de incredulidad y desconcierto. Entonces el sosiego apareció  con su elocuencia, cortejado por el conocimiento y la paciencia. La intención buscaba un acotejo para salir ilesa en la reyerta. El horizonte se había tornado gris, nada de azul, ni de morado en sus contornos. La luz rosa se había disipado y apenas sus hilos tocaban a la luna y a una estrella que curiosa, asomaba su ingenuidad en la conciencia de la intención peregrina y asustada. La palabra justiciera se hizo eco ante la audiencia, las dudas aclamaban retando cada letra de elocuencia. La fluidez de la oratoria sin recurrencia era tajante y tolerante al mismo tiempo. Había que calmar las ansiedades y la desesperación acomodaba espacios y prioridades. No era capaz el sosiego de sostener una plática amigable con la absurda incomprensión y  la vanidad altanera de la necedad. La intención se perdía en aquel laberinto  inexpresivo, temerosa y anhelando un desenlace que explicara tanto absurdo y tanto rencor. El horizonte se oscurecía,  allá a lo lejos el crepúsculo adormecía sus matices, se despedía despavorido, no había otra alternativa que esperar .  La comprensión hacía su entrada entre tinieblas, agujeros negros cerraban los espacios y era preciso iluminar con pensamientos la densa niebla que levantaba muros y fronteras a las ideas.  El discernimiento, la tolerancia y el perdón  cerraban filas con el verdor de la esperanza, solo el amor podría lidiar con la querella. Indulgente de espíritu y con alma sosegada, el amor pudo cambiar el horizonte. Al final del laberinto la intención trae el verdor en su palabra, matiza con su espectro cada rincón que se escondía entre las sombras. El resplandor irrumpe con tonos azulados y morados. Llega divina la intención con halo dorado, en nimbo de plata destellante y enamorada, ya no se siente errante  peregrina,  ni opaca el desconcierto su donaire .

El amor hizo la magia al cautiverio
sublime en la elocuencia del misterio,
comprensivo nigromante del silencio, 
 sutil cual lucidez de su delirio,
sortilegio fascinante en su lindeza,
 altruista caballero en el  idilio. 

 Divina aparición del ser excelso
que hidalgo sentenciaba el desencuentro,
 en místico regreso  cual lucero
virtuoso, inefable y justiciero,
rompía el espejismo de lo incierto
 la egregia candidez de su intelecto.


Es hora , ya es el tiempo.



Es hora de allanar sitios vencidos,
es tiempo de atisbar sin más fronteras,
no hay más que una mirada hacia la brecha,
de hacer con la esperanza nueva historia.


 Ayer no es más que eso, en la memoria
 las sombras pesan siempre en nuevas cargas,
no hay tiempo de acechar con la mirada,
 aquello que el otoño ahogó entre hojas.

El libro de la vida sigue atento,
no hay tiempo de volver hojas marchitas,
el paso de un minuto está de prisa
y es hora de alcanzar un nuevo reto.

Rencores que padecen las memorias
se achican si la la vida nos sorprende,
 de azares imprevistos ó la muerte
y son tan solo ecos de la historia.

Vivamos el presente con la gloria
de hacer de cada día una proeza,
no hay trecho al  vivir entre quimeras
y el tiempo no concilia nuestra espera.

Es hora de allanar cada silencio
de hacer del horizonte una alborada,
no hay noche sin estrella  en la mirada,
si en cada amanecer hay esperanzas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Aún en el dolor.



Aún en el dolor sana tu gloria,
arrullo de consuelo es tu presencia,
constancia y fortaleza en la tristeza;
y anhelos de esperanza en cada hora.


Espíritu de amor que sanas almas
tú llegas consagrando las ausencias,
no encuentras imposibles, todo lo llena
la excelsa bendición de tu obra santa.


Ensalzo lo que aclamas y pondera
la sabia bendición de tu esperanza,
loada sea la fe que alza montañas;
y acerca la palabra a nuestra espera.


Elevo mi oración en cada ruego
incienso de emoción cubre mi alma,
seráfica se eleva la esperanza,
cual ángel del amor puro y etéreo.


Aún en el dolor sé que me auxilias
Señor de la esperanza y de la gloria
camino de verdad, luz entre sombras
espíritu de amor, Sol de justicia.





jueves, 24 de noviembre de 2011

Novia etérea de la noche.

Photobucket

Elegante novia etérea de la noche,
te aproximas con el brillo en tu silueta
y entornando la mirada de tu inercia
va cayendo cual cascada, tu riqueza.


Traes la brisa inexorable del Otoño
 que despide su presencia en tu sonrisa,
y humedeces la fragancia de mi lira
cuando surtes con caricias tu caída.


Delicada te estremeces cuando veo
 la armonía de tu velo que conmueve,
cuando vistes con las perlas de la nieve
la esperanza que te alcanza en el sendero.


Eres lluvia fiel amada de la vida
hoy das gracias con la luz de tu visita,
y seduces los encantos de este día
con las notas de sublime melodía.


En el frío anochecer de tu vigilia
te despides conmovida y sin prisa,
y en la húmeda canción de despedida
vas dejando el brillo intenso en  tu partida.


Elegante novia etérea de esta noche
sutilmente vas de vuelta a tu morada,
y en el cielo de tu estela saturada
ha quedado el suave estigma de tu gracia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bendiciendo el encuentro.

Anoche soñé con las estrellas, nébulas  de insomnios y galaxias de ideas viajaron con mi sombra en umbras  misteriosas e insospechadas. Puntos luminosos se acercaban curiosos, asteroides volaban a mi paso como caballeros del infinito, en azules opacos y brillosos destellos.

 Espejismos de  lagos y cráteres violentos,
adornaban el paso del etéreo misterio
y distancias de luces con silencio de fuego,
se acercaban celosos  defendiendo su tiempo,
 flamantes de añoranzas, radiantes de desvelos.

Todo me era bello, inexorable encuentro de fusiones nucleares en corolas de incienso, y el polvo destellante con gases de misterio en difusos colores matizados de espectros.

 En el núcleo visible  nacían las estrellas
y un pequeño niño con halo de cometa
se acercaba a mis ojos, descubriendo una estrella
que nacía en el polvo fugado de su espera.

 Venía  con su rosa, vanidosa y callada,
 con pétalos de luces y espinas encarnadas
en cada sueño amado de fábulas y hadas,
de sofismas pensados y falacias cantadas.


El pequeño invitaba al fantástico evento,
nacían dos estrellas en el bello universo.
Reinaba la energía con hidrógeno y helio,
y fuertes contracciones de amor y desenfreno
parían las celestes con brillos del misterio.


 Hermoso y centelleante el divino momento
y el niño sonriente convidaba al regreso
en su asteroide alado por ángeles supremos,
 con su rosa  añorada besando los deseos.

El regreso incitaba , alígero al encuentro
de mi sueño dormido entre tantos secretos,
y ví nacer estrellas, y ví morir destellos
de planetarias nébulas en agujeros negros.

Y el tierno Principito acompañó este sueño,
y tocaba mi alma con su adorable ego
cual arpa melodiosa de amor sin contubernio,
con la mirada dulce y el ingenuo destello
del niño que hoy habita en mi verso  viajero.


Al despertar  con ansias de mi arropado sueño,
una rosa callada  con sus pétalos bellos,
acarició mi alma con la rima de un beso.


 Y comprendí al instante que más allá de un sueño,
fue la musa encantada que inspiraba mis versos
cual nébula callada y galaxias de anhelos,
en cascadas de luces bendiciendo el encuentro.


Sparkle Fairy and Bubbles












domingo, 20 de noviembre de 2011

Eres luz en las tinieblas.





Creación divino tesoro del Dios dador de vida, su espíritu planeó el Universo y todos sus confines. A su imagen y semejanza engendró el verbo amor para que llegase al género humano en el humilde pesebre de Belén. Hoy y siempre Cristo es y será el Rey del Universo. Alabado seas por siempre mi Señor, arquitecto de la perfección y de la sublimidad egregia del Amor. Gracias por todo, por estar siempre pendiente de tus hijos y por aceptarnos tal y como somos.

Enamoras mis horas y mis días,
las noches de ansiedad y de penurias,
compartes la alegría, la sonrisa,
 el llanto acumulado de reliquias
que guardan los vestigios de  la vida,
sosteniendo mis quebrantos y caídas.
 Eres luz en las tinieblas que agonizan,
cuando el alba de tu credo  resplandece
y te acercas con la estrella de tu frente,
cobijando en tu mirada las primicias
de la egregia novedad que es alabarte
recibiendo bendiciones cual albricias.
Cristo Rey eres camino, eres la vida,
la verdad que abre sus sendas sin mentiras,
en la ofrenda espiritual que ama y concilia
lo banal de la maldad, de la perfidia,
con la humilde gratitud y fiel carisma.
Descendiente de David, verbo y  justicia
príncipe de la paz y la concordia
ángel del perdón, luz entre sombras
verbo excelso de amor que escribe historias,
en la eterna comunión de su vigilia.
Rey de reyes, doy mil gracias por amarme
y escuchar cada plegaria sin porfía,
en la dádiva oración de la agonía,
 en la eterna recompensa de escucharme
y de amar cada momento sin negarme
la deidad de tu palabra y tu sonrisa.





Animation14.gif picture by emelina60




"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" Fil. 4:7

sábado, 19 de noviembre de 2011

Más allá de promesas.




Más allá de promesas cansadas por el tiempo,
la historia se repite constante en cada reto,
capituló el preludio del secreto supremo,
en oblación sagrada ofrendadas al viento.

El pacto conveniado con la luz del silencio
escamoteó el sendero sutil del juramento,
sin lágrimas ni honores, solo augurios sinceros
de esperanzas sin nombres en azules desiertos.

Más allá de mi historia, no hay caminos siniestros
ni espectros de ilusiones como falsos señuelos
y el engaño lavado con murmullos y celos
no confunden mi esencia, ni lapidan mis versos.

Tus promesas linchadas por tu infiel desenfreno
estremecen verdades ocultadas en sueños,
no esperes que seduzcan al ingenuo deseo
de cada verso errante dominante y sincero.

Si en malvada falacia tu descuido incinera
lo sublime del verso inmolando quimeras,
el candil de mis lunas con el brillo de estrellas
perdonará las sombras de una mentira muerta,
en auténtica alianza con la verdad que llega
sin presagios de engaños ni viajeras promesas.


















viernes, 18 de noviembre de 2011

Melodías rimadas.

Melodías rimadas con letras  de suspiros,
en trineos de plata despiden el hastío
de un otoño cansado que envejece a poquito
y  al descansar perece en alfombras de olvidos.

Solo queda en la ramas de mi arbusto sin trinos
unas hojitas muertas reclamando un abrigo,
y en la fiel despedida de colores vacíos
van cediendo su espacio a retoños dormidos. 

Melodías de adviento celestes van llegando,
con luceros traviesos y cometas danzando,
todo se torna blanco y el cielo engalanado,
al blancor de la noche recibe enamorado.

Melodías cantadas por ángeles etéreos
velados por los copos brillantes del misterio,
cortejan presumidos el rito que acontece
entre el cielo de blanco y la luna celeste
con sus hilos dorados bordados con la nieve.

Contemplo el panorama y su magia estremece,
melodías de encanto fascinadas de nieve
 allanan las tristezas  del crepúsculo inerte,
con la paz que atesora la estrella del pesebre
donde el llanto de un niño conquista amaneceres.

Melodías arcanas con aromas de incienso,
van rimando mis letras con anhelos de sueños
para velar la noche en sublime desvelo,
con el canto de un ángel y un halo de luceros.







jueves, 17 de noviembre de 2011

Eterno héroe de mis tiempos.

Mi eterno amor para todos los tiempos.

Tiempo que multiplicastes cada día sin el enfado del desgaste de tus horas, en cada espacio caminado junto al mío. Épico, glorioso y legendario tiempo con el desafío penitente de las dudas y los deseos  ancestrales de alcanzar al mundo a través de tus ojos y de tus aciertos.
El imposible nunca existió  en ese tiempo de lunas y de amaneceres, de estrellas desveladas y días entre sombras.  Todos y cada uno de mis sueños florecían en realidades encantadas, con la fragancia y el estilo de mi héroe, ese que jamás se rendía en las batallas, altruista  y ejemplar en cada  hazaña, elocuente y justiciero en la palabra, con el don desbordante de un talento que impregnabas en el núcleo de mi alma.

No hubo orgullo tan grande en mi universo,
que el sentir la presencia de tu tiempo,
ese espacio relevante de episodios
que recreo en el espectro de mis sueños.

Tú mi héroe en el eterno desconcierto,
que el amor fue contruyendo en los senderos,
de mi vida cortejada por la lucha
y el sacrificio intransigente de tu aliento.

Jamás el abandono fue la esencia
de la etérea soledad desamparada,
tu brazo y tu paciencia siempre alertas,
apoyando los periplos de mi alma,
aún con dos retoños que llegaban
para dar nuevo incentivo a tu mirada.

Eterno amor, sin honores ni argumentos
que se abstraigan del poder de tu palabra,
la sabia predicción de tu nobleza,
y la hidalguía consecuente de esta alianza,
que pactaba generosa en su conciencia
con tu tiempo,con mi espacio y  la añoranza.

No hay palabras que conspiren con el tiempo,
el deseo se extrapola en la nostalgia,
y mi amor de confidencias y de pláticas,
está lejos, pero en sueños aún me habla
con egregias reflexiones de su tiempo,
que no mueren ni marchitan su fragancia.

Evocando en cada estrofa de mis versos
el caudal de amaneceres que engendrastes,
eres papi  eterno héroe de mis tiempos
y genuino defensor de mis azares,
filantrópico, emprendedor de retos nuevos
desafiando los dolores en cada lágrima.





















miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sorprendiendo acertijos.

Cascadas de luces en anónimas letras 
hoy llegan a mi espacio con dudas de poeta,
secretas con palabras que se escapan sinceras
y animan la esperanza rimada en lentejuelas.

Cascadas que embellecen sagradas las esperas,
de tiempos ya perdidos y espacios que se quedan,
entre versos sin nombres y alguna prosa muerta,
que yace entre las rimas bordadas con estrellas.

Azules y moradas, doradas y violetas,
con pose de doncella, cascadas llegan llenas
con tu anónimo rostro con sello de poeta,
y yo busco entre letras señales de tu esencia
y revelar no logro, aunque sueñe despierta,
en tu cascada noble de versos y de letras.

Y en este despertar entre luces y estrellas
que el enigma consagra en tu alma poeta,
descubriré tu nombre como elfina secreta
y llegaré a tus sueños con el alma bohemia,
para escribir muy juntos, tú y yo en esa estrella,
el más sublime verso rimado en lentejuelas.

Cascadas de tus versos me inspiran y me tientan
a conquistar tu espacio con mi etérea diadema,
y en silencio de estrofas y brillantes esquelas,
recibirás la intensa llamada de estas letras,
acertadas de enigmas, infusas y sinceras,
sorprendiendo acertijos en almas de poetas.


martes, 15 de noviembre de 2011

Buscando un Poema.

Regia, irreverente y sin licencia
extraviada e impaciente  en la tristeza,
mi musa enamorada y peregrina 
con su adarga justiciera de promesas,
enfrenta un algoritmo de dilemas
en la búsqueda secreta de un Poema.

 No tengo alternativas, solo queda
 resolver el algoritmo en su sistema,
de esta musa algo traviesa y altanera,
que atavía con sus alas apotegmas,
desafiando al infinito en su dominio,
la matriz irracional buscando estrellas.

Difícil ecuación la que mi musa 
incita al logaritmo de la espera,
con la definición del infinito
y sin demostración del teorema,
en  fuga ineludible y casi etérea
persiguiendo enamorada una quimera.

Suprema se  convierte y se transforma
en lecciones del secreto de las letras,
cultiva moralejas entre guiones,
 escapando peregrina y sin licencia
al mundo del Anubis del desierto,
buscando entre las ruinas un Poema.

Regresas inspirada y sosegada
cargando el potencial de las estrellas,
inyectando la energía al alma errante
que ha buscado solución al teorema,
 en su vuelo insospechado de promesas
 bendiciendo la ilusion de este Poema.

Con  letras levitando al horizonte
tú consagras el torrente del dilema  
y en el suave torbellino de la idea
de  fugarse como el polvo de la estrella,
ha inspirado el verso amado en el instante
en  que siento estar perdida en la tristeza.


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lunes, 14 de noviembre de 2011

Cuando te miro y me miras.

Cuánto amor hay en tus ojos cuando te miro y me miras
cuánto amor, cuánto tesoro bendiciendo nuestras vidas!
La razón pone sus retos desafiando la rutina,
descubriendo si hay enojos, el puente que enlaza vidas:
cuando te miro y me miras no hay decretos ni sofismas.


Contradicciones severas, meditaciones divinas
 y la razón balanceando mil respuestas a la deriva,
cuando el amor pide treguas sin burda filosofía
y a la pasión hace entrega con la mirada que incita:
entregar en cuerpo y alma lo sublime de la vida.


Cuánto amor siento en tu boca, cuando me besas callado
el alma entrego en el néctar que beberás suspirando,
sofocando en la cadencia de mi cuerpo entre tus manos,
alucinando el secreto que guardamos cuando amamos
en el caudal de la esencia desbordada entre los labios.


Mi sonrisa te seduce con candidez lisonjera,
tus halagos me conquistan y tus mimos se revelan
en agasajos y ritos,  delicadeza suprema,
cuando penetra el sendero de mis estigmas y estrellas
descubriendo en la mirada lo que tu silencio quiebra.


Cuánto amor  toca mi cuerpo  cuando te miro sediento
suplicando en tu mirada el abismo de mis besos,
y cautivo sin falacias la bendición de este encuentro,
cual aforismos de almas que copulan en el viento
un amanecer que canta los suspiros del deseo.


El amor pacta su alianza con la razón de la vida,
santificando su esencia inexorable sin prisa
con melodía del alba en crepuscular partida,
que bendice la esperanza del puente que enlaza vidas ,
porque al mirarnos los ojos no hay decretos ni sofismas.



















Se me ha escapado un ángel.



Se me ha escapado un ángel esta mañana.
Acompañó mis sueños y se arropó en mi cama,
con su velo de luces y escarcha en la mirada,
suspirando a mi oído y el silencio me hablaba.

Su silueta en la sombra, cual espejo del alma,
incitaba a ese sueño en nubes de la nada
y espectro de colores tan tenues como un hada,
salpicaba de luces cascadas de esperanzas.

Se me ha escapado el pillo señuelo de mi alba,
mientras yo despertaba la musa en su fragancia,
 con un soplo de estrellas abristeis la ventana
y hacia el cielo volasteis fugaz esta mañana.

Alegres cascabeles dejasteis en la almohada,
cantasteis la inocencia con el trinar del arpa
y ángeles viajeros con aureolas doradas,
danzaban con tu sombra los versos de mi alma.

Resplandor de tu esencia en la corona alada,
fulgor  inexorable en tu nimbo de plata
y en el cantar del viento con azares de flautas,
la dulce melodía silbaba esta mañana.

Regresarás de nuevo en la luna de plata
con sus hilos de luces en tu velo de escarcha,
y velarás de nuevo el verso en la morada,
suspirando en silencio las letras de tu alma.







domingo, 13 de noviembre de 2011

Un tesoro de vida.

Un instante, un simple diagnóstico, cambió  mi vida en toda la dimensión de mi existencia. 
Corría el año 1996, el ciclón Lily azotaba mi ciudad natal, la de los puentes y los ríos,  allá en la reina de las Antillas, Atenas de las letras y las musas enamoradas y seductoras de poetas y escritores, de danzones y cabildos, de empedrados y viejos muros mancillados por el tiempo y el olvido. Y volviendo al punto de partida, les cuento que en aquellos días aciclonados, mi estado de ánimo y mi estado físico andaban medios revueltos, lo achacaba al cansancio de los preparativos para recibir la llegada de la invitada que venía con toda su furia para acabar y arrasar con lo que se atravesara en su periplo, cortejada por el viento infernal, lluvias torrenciales y las olas tempestuosas del mar bravío y desafiante. Así transcurrieron varios días, de preocupaciones y recortes de todo tipo, las perspectivas de la recuperación para la ciudad siempre nefastas, años tras año se iban acumulando desastres que quedaban en el capítulo de casos sin resolver, pero bueno ese no era el dilema que me angustiaba. En aquel entonces el punto básico era si alguna enfermedad de esas terríficas andaban deambulando por mis células , y esa sí  que era una disyuntiva  suspendida en el enigma: del qué será ?
Por fortuna uno de los tesoros de mi vida, lleva el conocimiento y la sabiduría médica como un estigma y siempre, con la sensatez y la sobriedad de su profesión impecable, mi hermano con solo mirar mis ojos, me respondió con esa sencillez a veces dantesca, digo yo:
- Miermo, ó tienes una indigestión ó dentro de 9 meses tendrás la respuesta de tu enigma.
Wow, qué sorpresa!  Habían sido años de intentos por lograr el ansiado regalo de Dios, y nada había funcionado. Ya todo había quedado como algo imposible en mi pretérito DE UN TIEMPO QUE SE ALEJABA,  y me enfocaba en el trabajo que amaba, forjando voluntades y ganando cientos de hijos cada año entre libros y docencia, concursos y eventos pedagógicos,  todas esas labores que cuando se hacen con el corazón y con vocación dejan huellas  inolvidables para toda la vida.
Me había entrenado en ese arte sin estudios de ser mamá, con mi único sobrino, el más bello de todos los sobrinos en este planeta, porque por algún tiempo  lo tuve solito para mí en mediodías y tardes, disfrutando los cuentos, historias recreadas con personajes exclusivos y fábulas increíbles  que solo salían de mi imaginación, y mirando esos ojitos achinados y pícaros que hacían gala de su incipiente inteligencia, muy parecida a la de su tía, según su padre y mi hermano, vale la aclaración.
Siguiendo el hilo de esta historia, les contaré que esa mañana en que mi hermano con solo mirarme hizo su diagnóstico, fuimos al Hospital para  realizarme un ultrasonido ginecológico y efectivamente, 8 semanas de embarazo era la respuesta del acertijo que me había mantenida desvelada tantas noches y con esos nubarrones de preocupaciones y presentimientos tan pesimistas.  Pero la realidad era otra, la felicidad y el abrazo de hermanos sellaron aquel instante que ha quedado en mis memorias y que cambió para siempre mi óptica de vida. Ella era portadora de un mensaje diferente, era necesario prepararme en cuerpo y alma para el mejoramiento de mi esencia en todos los sentidos , para aprender a ver que no todo era un sí ó un no absolutos, que en los caminos de Dios no hay imposibles, que en la dimensión esotérica de lo desconocido vive el fruto eterno de la vida, esa que se multiplica y llena de luz los rincones oscuros del silencio y lo incognoscible.
Luz de amor bendijo a mi hogar y a mis seres queridos. Todo tomó un nuevo brillo a mi alrededor. Mi eterna vocación por educar e instruir tomaban nuevas perpectivas, el aire maternal lo respiraba en cada intento de mi vida, y creo que ese alimentó mis pulmones con tantas energías, que es el mismo que siento respirar con ese aroma único y que se  repite  en mi presente día a día, catorce años después y en otra latitud lejana de aquel cielo que me cobijó toda la vida y que bendijo el llanto del tesoro en aquella primavera de mi vida.  En cada gota de conocimientos que multiplico en almas, está presente el  evangelio vivo  y paciente de comunicar amor en cada obra, con la sabiduría y el ángel que la invita y la incita, incorpórea y etérea, emotiva y virtuosa, cultivando ideales y apotegmas de vida. 
 Aquel instante mágico, en que pude experimentar que la semillita del amor más incondicional crecía en mi útero,  para dar una nueva dimensión al espectro del horizonte de mis días, dió un nuevo sentido a la esperanza y a ese aletear de la libertad que se iba animando con nuevos bríos y con el empeño de aspirar nuevos escalones, en busca de  estrellas en un cielo despejado, sin las nubes de la hostilidad y la expresión oprimida, vestida de  falsos eslogan y consignas atrapadas.
Ese fruto de amor vió la luz un bello día de mayo, y la historia continúa y el camino ha sido largo, y miles de estrellas hemos alcanzado en otro cielo, pero con la aspiración de seguir llenando el intelecto de ese evangelio de amor en la sagrada obra de la vida.
Cinco meses después un nuevo lucero se cobijaba en mis entrañas, historia también para contar y vivirla en medio de contradicciones, desamor, engaños y mucho dolor que marcaron para siempre otro capítulo de mi vida. Sendero de emociones lavados con lágrimas y  el renacer del fénix de mi alma, entre las cenizas de un capítulo que cerró los círculos de una historia y que abrió nueva morada  a la esperanza.