Mis letras versadas

Mis letras versadas

viernes, 30 de diciembre de 2011

Te despido entre colores

Hoy llega cabizbajo entre colores
de luces y guirnaldas lisonjeras,
cansado del bregar días y noches
con alas de alegrías  y tristezas.

En la melancolía y en la euforia
tu diáfana presencia fue notable,
las horas y minutos en su cadencia
marcaban el sendero que trazaste.

Hoy llega entre motivos de futuros,
con aire de esperanza en despedida
y en suma regresiva va tu vida,
guardando los tesoros entre tus muros.

Encuentros añorados vislumbraste,
los puentes desafiaron los destinos,
quizás sueños de amor fueron frustrantes
y el odio o el perdón fueron amigos.

 
Ya llegas con la fuerza de un instante
con la mochila al hombro como un rito,
en ella van pretéritos de olvidos,
vividos entre lágrimas o suspiros.

Mil gracias yo te doy mi tiempo errante
por todo lo soñado y lo vivido,
despido tu energía y tu altruismo
cual vástago confiado y caminante.

Hoy llegas  despidiendo tus enojos
y  el brote del retoño en su capullo,
recibe bendecido el atavío
de sueños y esperanzas de un camino.




jueves, 29 de diciembre de 2011

Se siente así.

Se siente así distante, persuasiva,
alondra de extravíos y nostalgias,
se siente entre luciérnagas calladas
la luz desde las sombras que mancilla.

Se siente taciturna y reservada
espera de la vida una sonrisa,
más cuando entre las lágrimas perdura
acérrimo el dolor de su partida,
la esencia de su  huella, cual estigma,
se impregna en cada instante de su vida.

Se siente enajenada de palabras
esquiva la mirada tan sombría
y absorta va dejando a la deriva,
suspensos pensamientos del pasado.

 La rosa que aprisiona en su regazo
conserva en el aroma del fracaso,
testigo de la duda sin consuelo
y cómplice absoluta del deseo.

Se siente así entre penas su desdicha
no hay bálsamo que sane tanto daño,
y aún en desolada despedida
la rosa va cautiva entre sus senos.

Se aflige en su desierto entristecida,
distante languidece en su fracaso
la rosa que conserva las caricias,
en los sublimes pétalos callados.

Se siente con su rosa poseída
la alondra que responde a cada llanto,
y allí desde las sombras se atavía
distante y persuasiva en su fracaso.






















miércoles, 28 de diciembre de 2011

Éxtasis de amar.



Éxtasis de sentir tus besos cual hechizo,
 palpitar en la gloria de anhelados  delirios.
Te sueño en el instante sutil de mis auroras,
con galas de la luna cual Venus de mi boca.


Aspiro tus silencios y exhalo  mil suspiros,
 con magia del  instante de amar el dulce idilio
 entre sombras de luna y gotas de rocío,
bendiciendo el egregio sortilegio divino.


Éxtasis de amor en mi etéreo desvelo,
respiro tus aromas y el roce de tu cuerpo,
te sueño en mis abrazos suspirando deseos
y te siento cercano anidando en mis senos.

El éxtasis de amarte, elixir del deseo
adora aprisionar mis dedos en tus cabellos,
y admiro en tu sonrisa el ardiente jadeo
que siembra en mis placeres la miel de tus anhelos.


Intenso sentimiento deslumbra mi regazo,
delirio de alcanzar el clímax tan soñado
fascinas mis momentos de amarte sin recato,
en mística y sublime cadencia de arrebatos.


El ímpetu que entregas, seduce con encanto,
me retan tus hechizos con fuego de tus labios,
contemplas extasiado la magia de mis manos
rozando las caricias del instante sagrado.




lunes, 26 de diciembre de 2011

Las perlas del silencio


Escribo mi diario con lágrimas de sueños,
son ansias que se  esfuman al mundo de silencios,
condensan los espacios en letras de nostalgias,
rencores no olvidados y rimas desoladas.



Escribo mi diario con nubes en el tiempo,
reflejos de un presente que agobia mis recuerdos,
quiero gritar afuera el cúmulo que siento
de rabias no resueltas y estúpidos momentos.


Las palabras expresan sutiles cada instante,
al menos con mis letras defiendo mi donaire,
y humillo las traiciones y falsas lealtades
envidias y deshonras, engaños y maldades. 


Escribo en  cada página el llanto de mi espejo,
que sufre con mis penas  en cada pensamiento
y el tiempo que se escapa con alas de recuerdos,
esculpe en cada lágrima las perlas del silencio.

Escribo en  mi diario secretos que ni entiendo,
son íntimos detalles, tesoros de mis tiempos
que guardo cual sagrado enigma de recuerdos,
quimeras, fantasías y utópicos ensueños.


Me aislo entre las hojas, desnudo mis deseos,
ascética y sensible me lleva el sentimiento
en cruel melancolía de lobreguez e intentos,
de soledad vacía y espiritual encuentro.



Diario de mis tiempos presentes y pretéritos,
guardián de mi lirismo y auténticos momentos,
revelación genuina del mundo de mis versos,
que inspiran cada día las perlas del silencio.








  


Escribo en cada página el llanto de mi espejo,
que sufre con mis penas en cada pensamiento
y el tiempo que se escapa con alas de recuerdos,
esculpe en cada lágrima
 las perlas del silencio.











Con el néctar de tus besos.



En el silencio que ahoga tu mirada mis suspiros,
laten las voces del alma  en el ardiente delirio.
En el declive de cuerpos en laberintos de mimos,
siento el olor de tu nombre impregnando mis sentidos.


El silencio nos convierte en cómplices del destino,
fluye pasión en los besos y cautivan cada sitio
del amor que nos conquista y se expande en el lirismo,
de la mirada que ahoga el palpitar de suspiros.


Tú penetras la zozobra del rincón de mis cariños
y el silencio de tus sombras en un hechizo divino,
seduce el manto de aurora  en íntimo desafío
cuando el elixir sagrado cubre el secreto vivido.


En tu silencio conjuran la intimidad y el deseo,
tú te entregas inefable cuando ahogas cada beso
con el sabor de tus labios que muerden cada misterio,
que se escapa en el enigma del suspirar de mi cuerpo.


El placer se hace eminente en el ritmo de los cuerpos,
en el virtuoso momento en que místico  y etéreo
fluye el caudal del deseo en angelical silencio,
cuando ahogas mis suspiros con el néctar de tus besos.





viernes, 23 de diciembre de 2011

Blanco de amor sin nombre.

 

Blanco de amor pureza vislumbro en lo lejano,
azul del horizonte perdido en el ocaso,
y mis ojos lo buscan en el cielo callado
más todo se me pierde en el sendero amado.

Blanco de amor sin nombre, palpita en la montaña
lucen regias amantes del cerro de las almas,
y yo busco en la cima lo que tus labios callan,
perdida entre preguntas con la esperanza atada.

Blanco de nieve espesa ya cubre la llegada,
noche de luna llena confabuló la magia
entre el azul del beso osado de las ánimas
y el guiño del suspiro perdido en la montaña.

Blanco de amor lucero te siento en mi añoranza,
todo cubre el espectro que alcanza la mirada
de los ojos que buscan señales tan lejanas,
cuando pienso tu nombre y no me dice nada.

Solo busco en el blanco la fábula rimada
entre mi amor sangrado y el beso de tu alma,
testigo del crepúsculo ardiente cuando ama,
la dulce despedida de la regia montaña
y amantes que se pierden al renacer el alba.






Solo el enigma.


Había llegado al reino que alguna vez vislumbró en sus visiones. Como una gran eclosión, en crisálida de ensueños, hacía su aparición en tierra prometida, como una revelación de la esperanza como el brote manifiesto de nuevos retos. Toda de azul llenando sus vacíos y con el empeño de alcanzar en grande sus propósitos.
Un show de expectativas se abría en el escenario de su vida. Atrás quedaba el pretérito ahogado de sus reminiscencias, los instantes efímeros vividos y los que a fuerza del amor y la constancia serían para siempre perdurables. Había sido difícil para ella romper con aquellas ataduras del espíritu y dejar en su pretérito atesorado todo el pragmatismo de una etapa que se debatía entre la espiritual sensibilidad de su talento y la prosaica funcionalidad de una mentira. Desafíos límbicos se atropellaban unos tras otros, inciertos panoramas de cambios radicales, tropiezos y difíciles disyuntivas: y atrás había quedado en otra latitud el cúmulo de sus instantes, sus recuerdos, su mundo y su vida.
 Todo se acumulaba de una manera absurda ante sus ojos. La metamorfosis era visible en ella. Se cerraban todas las posibilidades de demostrar su intelecto, las oportunidades tenían nacionalidad y hablaban otra lengua . Esquemas burocráticos, incrédulos y hasta risibles, encuentros con la ineptitud y el poco sentido común, iban cerrando los senderos tantas veces dibujados con matices de voceros y defensores de sofismas, que pretenden engañar la inteligencia con nefastos castillos de arenas.
Y así pasaba el tiempo, inexorable y sin regreso, imponiendo sus axiomas y decretos  y el mundo se iba haciendo cada vez más estrecho para ella, asfixiante e intolerable. La soledad la encerraba entre las rejas de la incomprensión, esa que castiga y golpea en medio de la lobreguez y la tristeza, esa que acosa y desespera, la que somete  y desencadena el más depurado lirismo desde la contemplación solitaria del alma. El temor al desarraigo , la desconfianza y la inseguridad  la iban atrapando en sus redes etéreas, la depresión la flagelaba sin piedad e iba dejando surcos  y huellas que doblegaban su mundo subjetivo. Ya no vislumbraba el paraíso, había dicho adiós a sus sueños, todo se esfumaba en nubes de añoranzas y falsas ilusiones. Triste flagelo consumía sus anhelos día a día. Estigmas marcaban su rostro, sus brazos y su alma.
Y allí en el vacío de su existencia , aún moldeaba en su imaginación seres feéricos y sutiles que suavizaban los instantes en que su inspiración la hacía volar a las alturas y tocar la esperanza con sus manos . Y algún duende hacía la alquimia de sus versos  conjurando los instantes y recuerdos en la divina sensación de un poema con las rimas de sus sentimientos más iluminados. Bendita teosofía de sus sueños , divina pretensión de esculpir su vida y sus recuerdos en rimas de espejismos y desiertos.
Allí evade sus angustias y se acerca al pretérito lejano de sus besos en cada noche de desvelo. Ahí permanece entre las sombras y el ascético abrigo de su soledad, como una mística eclosión del universo de su mundo interior melancólico y ajeno.

Ella sabe que de reino no hubo nada,
ni el sublime mundo eterno de los sueños,
que la magia del amor truncó su nombre
 en la triste soledad  de su desierto.

Melancólica renace entre sus letras,
con la mística noción de su universo:
y en la rima espiritual de sus deseos,
va atrapando en su presente los silencios.

Ya no queda del azul más que el recuerdo
y el pretérito anhelado en cada sueño,
va dejando en el sendero sin regresos:
el enigma de un atávico misterio.

martes, 20 de diciembre de 2011

Con tu etérea presencia.




Espíritu del aire, deidad de la inocencia
hoy te vistes de seda en la etérea presencia,
cual alma de los vientos y sílfide violenta
en esperas de asombros e ilusión de poemas.

Aliento de esta noche en la cruda tormenta
del invierno que invade la sublime silueta
bajo el velo morado de la ingenua doncella,
que acompaña el espectro de la luna de seda.

Espíritu que vagas y suspiras las letras
inspirando tu nombre y evocando el poema,
y en tu velo morado yo respiro la esencia
con la suave fragancia de tu alma poeta.

Espíritu que vistes de rosas la diadema
y engalanas la tierna sonrisa de la estrella,
que se asoma entre luces  y reflejos violetas
en la noche que velas con tu mágica estela.

Errante de esta noche, espíritu que llegas
titilando destellos en cielo de tormenta,
en morada borrasca de ilusiones y letras
se ha inspirado este verso con tu etérea presencia.








           

lunes, 19 de diciembre de 2011

Melodías de Rosas.



Melodías de rosas envueltas de poemas,
 más allá de suspiros y  rituales fonemas,
llegan hoy con las notas que se entonan ligeras
cuando rima el engaño de tus falsas promesas.


No te siento cansado, solo aislado entre penas
de un pasado que aferras a tu osada conciencia:
y rehúsas el nombre de tu amada sin tregua,
en la triste tonada de una lágrima muerta.


Melodía que ahoga su nostalgia entre cuerdas
ella no se satura del rencor de tus penas,
solo olvida y perdona lo que a tí te lacera
y susurra las rimas del poema que esperas..

El intento se hace cuando esculpes tu esencia
en sutil melodía que en el aire se queda,
cual suspenso de brisa  tan mágica y etérea,
que cautiva el misterio del amor en sus letras.

Las rosas en el piano calladas desesperan,
marchitas se sonrojan cual rostro de tus quejas:
y el nombre que rechazas entre las letras sueltas
sucumbe ante el desprecio del inerte poema. 

No te siento cansado: solitario entre penas,
el amor hoy  escondes cuando el alma enajenas,
entre muros de engaños y soñadas quimeras,
y no encuentras el modo de alcanzar esa estrella.


En la suave tonada melodiosa que dejas,
con el llanto de rosas salpicadas de quejas,
expirará el soneto de cansadas quimeras
y llegará entre notas la melodía nueva,
sin falacias, ni engaños ni fallidas promesas.






viernes, 16 de diciembre de 2011

El pincel y la rosa.


El pincel dibujaba los trazos al descuido. Pretendía cambiar la vestimenta de una rosa . Ella simbolizaba la ternura, con aquel color que despedía sentimientos de melancolía desafiante y a la vez tierna. La artista se miraba en cada pétalo de aquella rosa, eran como espejos que duplicaban sus pesares, como si les hablasen a la estirpe aprisionada en la naturaleza misma de tantas y tantas contradicciones.
El pincel moldeaba cada trazo, no había forma de armonizar los matices. Se mezclaban colores al azar, todos se confundían ante tan extraña sensación. Jamás habían visto llorar a una rosa, y no eran solo sollozos plañideros, era angustia, impotencia, era defensa y reclamo, lloraba el duelo que despedía lo genuino de su esencia y la autenticidad de sus pétalos. 
La rosa derramaba tantas lágrimas que era imposible lograr la perfección y disimularlas en sonrisas. Y ella defendía su identidad, se identificaba con cada razgo de su individual apariencia, le gustaba como era, no pretendía analogías ni similares. Era feliz así, única e irrepetible. La rosa se aferraba a su filiación, a lo que era y a lo que reflejaba a través de sus pétalos callados y tiernos.
Pero allí permanecía inerte el pincel , en aquella mano autómata, que lo manipulaba sin gracia, sin deseos de nada, solo de pretender cambiar una apariencia sin importar la voluntad y el derecho de la rosa , la única diferente entre todas aquellas que la miraban atónitas desde el jardín, sin entender nada.
Un instante hizo palidecer la mirada ausente de la artista. Su mano petrificó al pincel entre sus dedos. Una lágrima de la rosa había salpicado su rostro y fue como un estímulo que conectó sus sentidos con el poder de la creación y la aceptación.  La energía de aquella lágrima había sido un detonante en  el neurálgico despertar de sus instintos.  Y el pincel se ahogaba en discusiones convulsivas, entre la absurda estupidez  de la apariencia y el esplendor de todo lo genuino.
La rosa despojaba sus ropajes de horrible vanidad y de falacias. Era ella misma la que hablaba con su  ternura crucial , sin indolencia , con sus pétalos cubiertos de lirismo y del suave aroma melancólico e infalible de otros tiempos.

Neurosis de sofismas tan absurdos
con póstumos axiomas de espejismos,
quedaron mutilados por la rosa,
y el respeto a lo genuino de sí mismo.

El pincel fue el instrumento confundido
de la loca depresión en laberintos,
y la rosa preservaba en el rocío
la firmeza de su ego y su lirismo.

Ella mira en cada pétalo la estampa
del alma que se debate entre mentiras,
y sofoca la apariencia en la rutina
dibujando en luz de lienzo: una esperanza.

No más voracidad ni egolatría
 a la falsa vanidad del  egoísmo,
y auténtica la rosa de su esencia
presume de su ser con altruismo.

Y así conserva en sus tesoros a la rosa
 y al pincel que sofocó su prepotencia,
pretendiendo confundir en la apariencia
 al caudal inexorable de la honra.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Estrella dorada: futuro de anhelos.


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Estrella dorada, futuro de anhelos, llena los rincones del mundo de la lealtad y la concordia. Aproxima a todos los seres humanos bajo la luz del Cristo, el Nazareno de la Esperanza y de la Buena Voluntad. Acércalos en su nombre santo, borra de la faz de la tierra la incomprensión y la avaricia.  No permitas que la opulencia y la superficialidad sigan asfixiando al mundo que se somete al consumismo competitivo, causa sustancial de que los ricos sigan siendo cada vez más ricos y que los pobres  continúen estrangulando sus ansias y quebrando sus sueños ahogados por esta crisis que agobia y desespera. Reparte en el nombre sagrado del Jesús Amor esas riquezas en  bien de toda la humanidad.
Estrella del sosiego y la cordura, tú llegas desde Belén y nos indica que en las cosas tiernas y sencillas  se esconde la grandeza del alma, saberlas descubrir es un regalo de Dios.  Tú traes la Buena Nueva en la cara sonriente del Verbo Amado . Su Palabra es candil en la oscuridad de la ignorancia y la mentira, de la traición y la desesperanza.
 Tú adornas la cima del anhelo navideño, estelas de luceros irradian su resplandor y simbolizan la solidaridad de la esencia humana como valor primordial para el mejoramiento y la humanización de los sentimientos, no importa su credo, todos unidos como hijos de Dios más allá de cualquier diferencia. Aceptación y perdón van unidos en esa fuga resplandeciente de tu estela luminosa. En la base todo es amor, destellos  que se multiplican para llegar a cada corazón que acepte la llegada del Niño de la Paz para permanecer para siempre en cada ser humano.



Alegría del cielo, del mar y  la tierra
campanitas anuncian la fuga de la Estrella,
con estela dorada y gracia nazarena
bendiciendo el milagro de la Virgen que espera.




Alegría, del alma , sin rencor ni tristeza,
abracemos la vida y el amor sin fronteras
y en la noche serena cantaremos gozosos,
al Jesús del  Perdón  que  ya está con nosotros.





Buscaremos contigo el sendero pactado,
con la fe en la conciencia y el anhelo sagrado
en la alianza divina que tu amor ha sellado,
con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.



Reconcíliate amigo, reconcíliate hermano
en encuentro que llega con perdón consagrado,
que sana el desaliento y renueva callado
cada estigma escondido de dolor y de agravio.







lunes, 12 de diciembre de 2011

Con aroma de lirios.



Hermoso panorama, para quien refugiaba los ecos de su silencio cada día bajo la complicidad de las ramas del roble abandonado. Iba cada mañana a recibir el amanecer, con el suspiro de la luna aún en sus pupilas. El lirio suave del aroma de sus cabellos salpicados por el rocío, hacía lucir diademas  brillantes al azar.

Allí reclinaba todos sus anocheceres deshechos de sueños.   Ahogaba sus lamentos en un silencio que se acomodaba con el suave vaivén de la brisa y el frescor placentero que amanecía para despedir a la invitada de las noches,  en solemne ceremonia al despuntar el alba.  Allí sentía adormecer todos sus músculos y relajaba cada uno de sus sentidos.  Allí su mirada se perdía en la inmensidad afrodisíaca del horizonte. Todo era azul, porque azul era el espectro de los sueños que dibujó algún día con su paleta  enamorada y romántica.  Azul era el futuro que había vislumbrado en la pubertad adolescente. Por eso toda la magia de sus intentos venían con matices azules, como el infinito mar que se une en la lejanía con el cielo.

Y el roble viejo y abandonado por los azares del tiempo, iba recopilando bajo sus ramas, cada instante y cada lágrima; y placentero sentía que le pertenecían cada uno de esos sueños que echaban a volar en los suspiros de la joven con aroma de lirios en sus cabellos. Elegante velaba, el eco del silencio que se sumía en el devaneo anestesiante de aquellas horas, bajo la suave brisa y el horizonte. El panorama consagraba su elixir con el esplendor de aquella inexplicable sensación, de contemplar la vida con los ojos del alma.

Y ella lo hacía cada amanecer. Sentía que acariciaba con sus pupilas  el aire y que con el  suspiro de sus labios besaba los instantes de aquel paraíso que vislumbraba  con la magia de su alma. Recorría cada rincón del horizonte buscando en el idilio platónico de un sueño, aquel azul que enamorara sus contornos, mientras que el roble amigo de las fugaces escapadas de suspiros y de sueños en el viento, descubría celosamente con sus ramas , el eco del silencio placentero.

 Allí reclinada entre las sombras
 con el aliento del aroma de sus lirios,
 esculpía la arquitecta de su historia,
con la dádiva brillante de su anhelo,
 la más tierna sensación de loca euforia
contemplando con el alma sus deseos.

 Y en el místico volar de dos palomas
peregrinas cual espíritu viajero,
vislumbraste el amor de tantas horas
y en tus manos atrapaste su misterio.

Bendita sensación, roble de historias,
celoso vigilante del  silencio
de la joven con pupilas soñadoras,
y el aroma seductor en sus cabellos.

Ella sigue reclinada allí entre sombras,
pero ya no languidece de desvelos,
porque lleva en su diadema el sortilegio
del amor que ha dibujado en cada sueño.

Al despedir la tarde su morada
para hundirse en el crepúsculo del cielo,
con aroma de los lirios en su pelo
y arropando entre sus manos  el silencio,
deja huellas de su amor en el sendero
cual promesa de otro mágico regreso.




domingo, 11 de diciembre de 2011

El destello de la rosa que tú amabas.

Un pensamiento de alguien que amo inspiró mis letras  este día.

 

 Una rosa escapada en la tristeza guarda aún el aroma de aquella despedida entre silencios y reproches. Sus pétalos brillaban en la noche y aquella espina que se encarnó en tu alma, hizo desangrar la penitencia, cual desespero de  pétalos entre lágrimas, cuando la rosa  deshojaba los suspiros y escapaba errante entre las sombras, mientras la luna era testigo de su llanto.

Su aroma había envilecido la tormenta,
ella radiante estremecía la alborada,
y tú cuidabas como fiel guardián, 
                      que aquel lucero,
que desafiaba desde lo alto tu mirada,
opacara con el destello de sus ansias
el reflejo de la rosa que tú amabas.

No hay competencia alguna,  
y ella domina, cual señora soberana de tu alma,
la más elemental de tus sonrisas 
y el caudal inagotable de añoranzas,
que suspira en el recuerdo del aroma
suspendido en la fragancia de tu almohada.

 Su vanidad inquieta tanto, que no calla,
y tras la huída desafiante y desolada, 
aún conservas el desafío del silencio
y nadie puede superar la encrucijada
que  acompaña tus eclipses y tus lunas
y el crepúsculo que muere con el alba.

Me recuerdas al sublime Principito,
que a su rosa, para él la más soñada,
miraba con los ojos de su alma, 
sin importar la vanidad de su fragancia.

El rostro bello del amor que se consagra
y sigue ciego los destellos de su amada,
en el sendero de  pétalos y espinas, 
va esculpiendo en el azar cada mañana.

Tu pensamiento no se disculpa ante la nada,
porque tu amor va en cada pétalo que guardas,
en el rincón insospechado de recuerdos, 
cual tesoro que suspira su fragancia.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Lejanía.

Estás ahí distante, no puedo aún aceptarte tal cual eres. Visitas mis espacios cada día y cada noche. Lejanía extraña y taciturna, compañera de distancias, vanidosa y altanera en la indolente soledad.
Pienso en ese instante que se repite tantas veces en mis memorias como una constante evocación de abrazos y miradas lejanas sin regreso. Sabes que en tu vasta intensidad  se esfumaron mucho sueños, algunos vagan en el limbo de espejismos inalcanzables, se presentan distantes en el mundo que  se aleja y no puedo atrapar entre mis manos. Solo el poder intangible del corazón logra atesorar aquellos esenciales a  sus ojos .
Ha pasado el tiempo en su batallar cuesta arriba y cuesta abajo, en esa pendiente que se transforma en parábola cuando tocamos al universo ó cuando nos hundimos en el subterráneo de la soledad y la nostalgia. No existe la medida exacta para dimensionar toda tu existencia, solo sé que estás ahí, y me hablas cuando creo olvidar .
Lejanía que escribes la leyenda de un pasado, y multiplicas el presente en cada empeño, enajenas las angustias que se quedan en el umbral de los olvidos, cierras los ciclos que cansados caminaron contigo dejando sus huellas. Y sigo aquí, atrapada en silencios mortales y añorando acercar el tiempo que envejece y que cierra capítulos del libro que floreció en la primavera para desvanecer su luz entre suspiros.
No hay vuelta atrás. Hágase la luz entre las sombras y empezará a escribirse el nuevo libro, abriendo laberintos a esta espera que lejana, se transforma en desafío.

Y me refugio en ese yo que no lastima,
 que cautiva cual ondina mis anhelos
y en  océano de ideas van las rimas,
como  sílfides  espíritus del viento,
tratando de acercar la lejanía
cuando surca el universo y sus misterios.

Ya ves, sueño despierta Lejanía,
no puedo separarme de tu tiempo
y en el azar celeste del encuentro
sellaremos la sublime despedida.

Y me refugio en el rincón de sus estigmas, 
al vibrar en cada letra de los versos
la más bella expresión en poesía,
que se aleja hacia el Caribe de mis sueños.

Lejana te dibujo fantasía,
Atenas del umbral de mis recuerdos,
despierta yo te sueño entre mis rimas
y evoco en el salitre de tus besos,
la suave sensación de tus palmeras
y el eco del danzón en cada sueño.




miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Amor se hizo Hombre.

El invitado de honor llega con su radiante luz desde Belén en un pesebre humilde, sin lujos, y le abrimos las puertas del corazón para que se quede para siempre. Trae la aureola divina de la esperanza y de la paz para con todos lo hombres del planeta. Llega santo y puro con un corazón de niño que regala esa dulzura sublime en su primer llanto y en su más tierna sonrisa.
Nochebuena, símbolo de paz y amor, pero también noche para compartir, para perdonar, para llenarnos de esperanzas de un mundo mejor,  transparente, diáfano, cordial, un mejoramiento de la esencia humana en busca del camino y de  la verdad hacedora de vida en la PRESENCIA de ese Dios Amor que nos bendice con su comprensión y con su perdón.
Cuando suenen las campanas de Belén y la luz de la estrella ilumine el hogar y los saludos de Feliz Navidad te avisen que es Nochebuena, mira al cielo y busca la estrella más grande, allí será nuestro punto de encuentro,no importa las distancias ni las latitudes geográficas, el amor del Cristo Niño no reconoce fronteras, y estaremos unidos en su Espíritu aclamando:
“Paz y Amor para este mundo”.
La Navidad nos une en el espíritu santo y nos invita a vivirla cada segundo en nuestro caminar cotidiano. Bendita sea la luz de su infinito amor; y el poder que fortalece vidas, cuando Jesús nos mira desde el fondo de nuestros corazones y guía los pasos por senderos de amor.



Belén nos llega con luces de humildad y de añoranzas,
en un pesebre sagrado en noche buena y callada.
María madre divina corredentora de almas
distes el Sí de la vida al ángel de la esperanza.


En la aceptación sublime de la elegida sagrada,
el Espiritu colmaba de plenitud su fragancia.
En la virginal sonrisa daba vida a la Palabra
y el Verbo se hacía hombre para redimir las almas.

Belén nos llama y redime los pecados sin venganzas,
abre las puertas del cielo y en una estrella lejana,
acerca los corazones al Nazareno que alaban,
los ángeles y los pastores en  tan humilde morada,
donde el Amor se hizo hombre y nos trajo la esperanza.







martes, 6 de diciembre de 2011

Luna enamorada.





Te preparas radiante al evento solemne,
 vienes toda de plata con el azul de un velo.
Eres reina en las sombras del brillante universo,
 seductora de auroras y leales encuentros.

Se aproxima la gala, el convite es un hecho
y esperamos ansiosos el sublime reencuentro,
con el Sol y La Tierra alineados, perfectos,
y el eclipse bendiga tu más bello recuerdo.

Al vestirte de roja en el mágico intento
copularás la aurora besando al universo,
como novia callada del Astro de tus sueños,
disfrutarás la alquimia fugaz de ese momento.

La luz llega a tu rostro, como un beso de fuego,
 el azul de tu velo se disipa discreto,
y el crepúsculo hechizo de cobrizos intentos
 entrega en la penumbra de sombras y misterios,
tu cuerpo maquillado de rojo desenfreno.

En la niebla sagrada, se consuma el encuentro
entre el Sol y la Luna, en ardiente silencio,
y doncellas custodian el sublime momento
con la más densa umbra en el manto secreto.

Y pasarán las horas,  para el Sol será eterno,
al bendecir sus rayos, en el orgasmo etéreo
de su novia doncella,  el rojo sortilegio
intenso en la mirada , que desborda deseos
de Luna enamorada cual candil de los sueños.

Atrapará  tu rostro,  por años este encuentro
 y seguirás naciendo en novilunios bellos,
con el azul celeste de atávicos ensueños,
cual cómplice dorada de amores y desvelos,
de cándidos romances y tristes desencuentros:
mi Luna Enamorada la  musa de estos versos.